Actualización Cardiovascular y Neurociencia

Por Dr. Juan Carlos Molina, médico geriatra de Clínica MEDS
En los últimos días tuve la posibilidad de asistir a dos Foros Internacionales muy importantes.

dr_Juan-carlos-molina_20_06_2013En uno de ellos se abordaron temas cardiovasculares y una de las principales temáticas tuvo relación con la Unidad Diagnóstica Cardiorenal. Así como se dañan las arterias del corazón, en forma paralela se dañan las arterias renales y los cardiópatas coronarios muchas veces tienen problemas renales y a la inversa, por ello resulta de mucha importancia cuidar las arterias en toda su extensión. Un buen manejo de la presión arterial debe ir acompañado de una buena posibilidad protectora y para ello, la utilización de Estatinas (fármaco) resulta muy importante, toda vez que a nivel cardiovascular, está comprobado que genera disminución de infarto agudo al miocardio, muerte e insuficiencia cardíaca, entre otros factores.

Las estatinas son conocidas por el uso que se les da para disminuir los niveles de colesterol, sin embargo, va más allá, toda vez que genera una protección arterial sistémica mucho más importante y que se refleja en una protección renal.
Si bien estudios han demostrado que se ha asociado a la aparición de diabetes, que en algunos casos sí ha ocurrido, el uso de las estatinas es muy recomendado, más aún si la opción de disminuir un infarto agudo al miocardio es la clave de todo.

Toma de Conciencia
Hay pacientes asintomáticos que no toman conciencia de lo importante que es el manejo de factores de riesgo de una manera completa. A veces solo se preocupan del manejo del colesterol y otras solo de la diabetes. Lo que se debe hacer es un manejo integral de todos los factores de riesgo, y para ello la medicina preventiva, y en forma especial la predictiva, es lo que acerca a la geriatría como un arma terapéutica importante para evitar infartos, discapacidad y muerte.

Meeting sobre Neurociencia
Uno de los temas centrales que se abordaron en esta reunión, tuvo relación con la Depresión como una Enfermedad Sistémica, y su relación directa en la aparición de patologías pro-coagulante, pro-inflamatoria, que hacen que la persona depresiva tenga una mayor probabilidad de hipercoagularse, lo que aumenta su riesgo cardiovascular, produciéndose procesos degenerativos sobre estructuras nobles como el hipocampo y la amígdala (que no es la del cuello comúnmente conocida, sino que una zona que tiene que ver con una parte específica del cerebro que regula los fenómenos simpáticos y para simpáticos, estructuras que demandarán mayor compromiso cognitivo. Qué quiero decir con esto, la depresión puede dar un menor rendimiento cognitivo (memoria, juicio, raciocinio), y si no se trata a tiempo, a la larga puede dar una asociación depresión-demencia.

La depresión debe tratarse de forma adecuada desde su diagnóstico. No debemos dividir nunca más cuerpo y alma, somos uno solo, en donde los mediadores químicos, inflamatorios y hormonales, (que tienen que ver con el estrés), nos dicen que la depresión no es una enfermedad mental, sino más bien una enfermedad sistémica. Es así como el depresivo tiene mayor probabilidad de tener un infarto al miocardio y problemas inmunológicos en su piel. Se debe entender que el infartado depresivo se muere más que el infartado no depresivo y el diabético depresivo controla menos su diabetes que la persona no depresiva.

Las estrategias de prevención que pueden contrarrestar la neurobiología de la depresión es una que manejamos específicamente en Clínica MEDS, y esta es la Neurobiología del Ejercicio. El ejercicio demuestra liberar sustancias neuro-protectoras y neuro-regeneradoras que pueden contrarrestar el estrés crónico y la depresión. Bajo esa perspectiva la liberación de BDNF (Factor Neurotrófico Cerebral) es un elemento importantísimo a liberar, especialmente en la realización de ejercicios aeróbicos moderados, como lo son subir escaleras (no muy rápida), pedalear (no muy fuerte), caminar (no muy lento). En estos casos se liberan sustancias que no solo actúan en el bienestar cardiovascular, sino también en el bienestar cerebral. Bajo esa perspectiva, está demostrado que en algún grado los antidepresivos ven su efecto por liberación de BDNF y ese mismo efecto es el que uno logra con la práctica de ejercicio. Si sumamos terapia antidepresiva, más terapia de ejercicio, especialmente aeróbicos, tendremos elementos protectores y sanadores de la depresión que son un flagelo de la sociedad a nivel mundial.

El ejercicio es un muy buen aliado para el manejo y tratamiento de la depresión. Nunca más se debe dividir cuerpo y alma.

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